Los barriletes gigantes de Sumpango…

Guatemala, Santiago Sacatepéquez (departamento).

Los barriletes gigantes de Sumpango.

 

 

 

 

 

 

 

I/ A primeros de noviembre, en Sumpango…

A primeros de noviembre, en Guatemala, los cementerios se llenan de gente y coloridos. Se celebran los Días de Todos los Santos y de los Difuntos. Los guatemaltecos suelen visitar las tumbas de sus antepasados recién pintadas para rezar, hablarles y como manda la tradición maya, les traen ofrendas: flores, comida, agua y otras bebidas.

 

Sobre unas tumbas del cementerio de Sumpango…

 

Son momentos especiales, de fiesta llena de emoción. Los guatemaltecos acuden al camposanto (=cementerio) para recordar a sus seres queridos en un ambiente de alegría compartida por miles de personas. Es lo que pasa en el departamento de Santiago Sacatepéquez, en el pueblo de Sumpango.

Para entrar en contacto con sus antepasados difuntos y mantener una comunicación con ellos, se vuelan cometas multicolores llamadas en Guatemala ‘barriletes’. Al elevarlos hacia el cielo, la gente intenta mandarles mensajes de paz, de bienestar y cariño.

En este día tan esperado, se disfruta comiendo platillos típicos como el fiambre. Se escucha música contemplando la creatividad de los lugareños que se han esforzado por adornar las tumbas de sus seres queridos. Se aprecia también todo el arte plasmada en los barriletes y sobre todo, tanto los niños como los adultos están pendientes del concurso de las cometas: se espera con impaciencia a que levanten el vuelo.

En 2020, se cumplirán 120 (ciento veinte) años del Festival de Barriletes Gigantes de Santiago Sacatepéquez. Cada año, se supera el número de visitantes que provienen del mundo entero.

El 30 de octubre de 1998, los barriletes gigantes fueron declarados Patrimonio Cultural de Guatemala por el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

 

 

 

Un ritual religioso y cultural.
01 El texto. ppsbotton
02 Completar. ppsbotton

 

 

 

II / Legado maya y creencias…

 

Los indígenas mayas consideraban que la muerte sólo era un paso entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Según sus creencias, cuando se enterraba el cuerpo, el alma comenzaba su recorrido hacia el inframundo.

Para que el difunto pudiera hacer este largo viaje, los mayas solían hacerle ofrendas de diferentes índoles: alimentos, bebida, objetos personales y mágicos, piedras preciosas… Pensaban que los muertos iban a tener necesidades y sentimientos durante su largo recorrido y por eso, había que darles todo lo necesario para que llegara a su destino en muy buenas condiciones.

 

 

¿Qué pasa en Sumpango antes del 1 de noviembre? Antes de la visita de las almas previstas a primeros de noviembre, todas las familias deben estar preparadas para acoger a la de sus seres queridos. Pintan las tumbas de color y la visten de pétalos de flores. En las puertas de las casas y en los marcos de las ventanas, suelen colocar varios ejemplares de la planta conocida como ‘flor de muerto’. Guisan unos platos, preparan unas bebidas y cuando llega el día D, van al camposanto y se reúnen sobre las tumbas. Allí colocan ofrendas, comen al lado de los muertos y les hablan como si formaran parte de los vivos. Todo pasa en un ambiente de mucha alegría.

 

 

 

 

¿Y qué función desempeñan los barriletes? Reza una leyenda popular del municipio que los días 1 y 2 de noviembre, Dios les permite a las almas que visitaran su lugar de origen. Los vecinos de Sumpango se dieron cuenta de que los malos espíritus que reinaban en las calles y el cementerio espantaban a las ánimas y les molestaban para que se perdieran y no se reunieran con sus familiares. Los habitantes consultaron el fenómeno con los ancianos a quienes se les ocurrió ahuyentar a estas fuerzas negativas haciendo ruido en el cielo. De ahí surgió la idea de los barriletes hechos de papel chino.

Y cada año, tanto los niños como los mayores de Sumpango sacan a la calle sus cometas de colores creando en el pueblo un ambiente festivo. Esperan que las almas nefastas no invadan el pueblo y las ánimas de sus antepasados difuntos encontraran el camino para visitarles.

 

‘Espantar a los malos espíritus’.
03 Legado maya y creencias. ppsbotton
04 Verdad / Falso. ppsbotton
05 ¡Exprésate! ppsbotton

 

 

 

III / Un testimonio

 

El cementerio de Sumpango está a rebosar. La comida, las flores de colores, el amor y la alegría protagonizan el Día de los Muertos en este recinto funerario. Nadie llora, nadie está triste, nadie reza. Las familias se han unido un año más para honrar a sus muertos. Llevan sus morrales cargados de tortillas de maíz. Los niños alzan al cielo sus barriletes (cometas), hechos por ellos mismos con bambú y papel chino (de seda).

Pablo Pérez, un humilde y tierno agricultor de Sumpango ha pernoctado junto a la tumba de su madre. Lleva 40 años llevando flores a la persona que lo trajo al mundo. Junto a él se encuentran sus tres hijos y sus doce nietos. Todos colaboran en la decoración de la tumba, en la que también se hallan enterrados dos hijos y cuatro nietos.

“Los hombres aramos el terreno y echamos agüita y tierrita a la tumba. Las mujeres y las niñas se ocupan de las flores, las colocan en círculo, encienden candelitas y ponen las ofrendas”, declara sonriente este bello abuelito. Entre las ofrendas se encuentran mazorcas de maíz de cuatro colores, los que crearon al hombre según la tradición maya: rojo, amarillo, blanco y negro. Y el indigenito, un licor a base de caña de azúcar de 40 grados.

“El Día de los Muertos es una jornada alegre para celebrar en familia. Los seres queridos es lo único que tenemos, estén vivos o muertos”, añade Pablo. “La tierra es nuestro punto de unión, y a ella la honramos también. Si no hay alimentos, nuestros hijos mueren”, concluye este conmovedor Kapchikel, nombre de la etnia a la que pertenece.

Unos metros más allá, su nieta de 4 años, Ana, juega con un barrilete (cometa). Lo ha fabricado ella, con palitos de bambú y papel chino de colores (de seda). La niña, de piel morena y unos oscuros ojos penetrantes, tiene una mirada de mujer sabia, madura, en su minúsculo cuerpo infantil. “Jala el barrilete, Ana, que se nos va al cielo”, le dice su hermano Ariel, de siete años.

 

 

‘El cementerio está a rebosar’.
06 El testimonio. ppsbotton
07 Unas palabras. ppsbotton
08 Unas preguntas. ppsbotton

 

 

 

IV/ Los barriletes…

 

 

El elevar barriletes en Sumpango es un evento que existe desde hace varios siglos. Hoy, es un festival. Fue reconocido como Patrimonio Cultural de Guatemala. Afirma la permanencia de la cultura y valores mayas en la sociedad guatemalteca. Atrae a cada vez más visitantes tanto por el ambiente caluroso que genera como por la belleza de sus cometas.

Para participar en este concurso de vuelo y creatividad, los vecinos de Sumpango elaboran barriletes de variados colores y formas con meses de anticipación. Entre las muchas cometas que se ven, las hay que vuelan y las otras – que son pocas – sólo cumplen con una función decorativa. Los barriletes gigantes miden hasta veinte metros de diámetro. Muchos de ellos son obras de arte. Ocurre, a veces, que los barrileteros plasman en ellos temas sociales o coyunturales. El admirarlos es todo un espectáculo.

 

 

Participan en este concurso tres categorías: la A reúne los barriletes de los niños; la B junta los que miden hasta 5 metros y en la C, están los modelos que no se alzan en vuelo. Su función es decorativa.

Los barriletes son los mensajeros de sus fabricantes. Al alzarlos al cielo, asustan a los malos espíritus e intentan comunicar con sus ancestros que dejaron el mundo terrenal. El objetivo que desean alcanzar es mantener las cometas el mayor tiempo posible en el aire para que cumplan con sus funciones.

Se dice que los barriletes son como cartas para quienes murieron. Les llevan mensajes de cariño y respeto.

 

Son cartas que se mandan al cielo.
09 Los barriletes. ppsbotton
10 Unas preguntas. ppsbotton
11 ¡Exprésate! ppsbotton

 

 

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