Mundo falso.

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Mi abuelo Andrés que tiene unos ochenta años decidió hace unas semanas dar la espalda a ese mundo, a la tele, a la ciudad… Se compró una casita en el campo y parece que se lo está pasando muy bien. Eso dice mi familia. Hace dos días, me fui a visitarlo para que me explicara los motivos de esa decisión tan rara.

Al verme llegar tan decidido, mi abuelo ya sintió que yo necesitaba explicaciones y que iba a reñirlo. Me llevó a su cuarto de estar y me comentó lo siguiente :

« -Oye, Antonio, yo ya soy viejo. Con un tomate, unas cebollas y algunas que otras aceitunas, ya tengo lo suficiente como para vivir. Me contento con eso ».

Se levantó, miró por la ventana el inmenso campo de trigo que rodeaba la casa y prosiguió :

casa-campo-trigo« -De nada me sirve vivir en esa sociedad. Compré esta casa para deciros que rechazo a ese mundo y por eso, me aparto de él. Se me ha acabado la paciencia y me alegra el alma ver que se puede vivir de lo mejor sin esas presiones que he tenido que aguantar cada día ».

Me sorprendieron esas palabras tan llenas de certeza. Le pedí que me aclarara sus ideas :

« – Cuando enciendo la tele, todos quieren que les prestemos atención, todos desean servir de brújula a los otros. Las modas que salen a la pantalla cada semana nos obligan a cambiar de coches, de peinado, de vestidos, de móvil. Lo único que quieren es sacarnos el dinero.

Todo lo que ves es mentira. Nos desvían la atención. Incluso, los amigos son de mentira, los de Facebook sobre todo. Todo se ha perdido, Antonio. Mis mejores amigos se fingen ricos, se fingen cultos. Todo lo hacen para ser valorados y, para mí, no valen la pena.

A ti te queda aún mucho camino por recorrer para entender lo que he hecho. Es que estoy harto de todo ese engaño, de ese simulacro. Ese mundo está para tirarlo. La verdad es que tengo la certeza de que todo se va a pique y ya han desaparecido los verdaderos valores. Y duele decir la verdad : muchos padres hacen la vista gorda viendo cómo sus hijos se dejan influir por lo nuevo, por las modas, las nuevas corrientes. ¡Vaya mundo! Yo lo he echado por tierra, paso de todo. Oye, chico, anda, pero con mucho ojo ».

Yo miré a mi abuelo y sus palabras me parecieron verdades. Sentí rabia por mí mismo porque yo acababa de comprarme el último móvil que salió a la venta hace unos días y me costó un ojo de la cara. Dije para mis adentros que mi abuelo había optado por el mejor de los caminos.

 

Texte écrit par Bel Bahloul

Correo electrónico : bel.bahloul@laposte.net

 

 

Mundo falso.
01 El relato.
02 Vocabulario.
03 Unas preguntas.
04 El documento del alumno.
05 Leer, buscar, contestar.
06 Traducir unas frases.

 

 

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